viernes, 19 de abril de 2013

Madre Teresa

Siempre me levantaba con ganas de encontrar un corazón joven.
Unos ojos jóvenes,
Unas manos jóvenes,
Unos labios jóvenes y un sexo joven.
Me gustan los hombres viejos, no viejos como una padre, si no que llenos rayas,
de peros, de crucigramas, de datos, hombres de vidas largas, quebrajadas, rasgadas.
Entonces me pregunto mil cosas.
Me respondo mil otras.
Y no aprendo ninguna.
No escucho a nadie,
Pero los miro a todos y les respondo a todos.
Soy una especie de madre teresa, bien alimentada, pero mal amada,
que camina por el mundo esperando cambiar lo que sabe que no se cambia.
Y es por eso que no cambia,
Sigue buscando  un corazón dañado, que no se ponga de pie, que la necesite.